

Recursos Didácticos para niños.
Jesús y los niños.
«Dejad a los niños que vengan a mí, porque de los que son como estos es el Reino de los Cielos. Después, les impuso las manos, y se fue de allí» (Mt 19, 14). Marcos, siempre el más entrañablemente humano de los evangelistas, escribe: «Y abrazaba a los niños, y los bendecía imponiendo las manos sobre ellos» (10, 16).
Además de ese texto, hay otros tres pasajes muy significativos:
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«Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios y prudentes, y se las has revelado a pequeños» (10, 21).
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«Él llamó a un niño y lo puso en medio de ellos, y les dijo: Y el que reciba a un niño como este, en mi nombre, a mí me recibe» (18, 2-5).
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«De la boca de los niños, y de los que aún maman, te preparaste la alabanza», que Jesús recuerda explícitamente a los fariseos que se indignaban al oír a los muchachos que en el Templo ensalzaban al Señor cantando «¡Hosanna al Hijo de David!» (Mt 21, 16).
Es claro que Dios no deja de enviar su luz a las mentes de los niños y que, a la vez, de la inteligencia de los niños se eleva un canto de alabanza a Dios. Un canto con el alma, con todo su ser, un canto de sinceridad, de alabanza y alegría.
